Cómo aprovechar verduras antes de desperdiciarlas
Una forma sencilla de aprovechar verduras antes de que se echen a perder
En la cocina de la semana se me juntan pequeñas sobras: medio tomate, tallos de acelga, hojas de apio, un poco de cebolla picada. No parecen mucho por separado, pero si los dejo para después suelen terminar olvidados en el refrigerador. Desde hace un tiempo los separo según su uso y los congelo en porciones pequeñas.
Lo que sí guardo Los tallos y hojas bien lavados pueden servir para una sopa, un ahogado o un caldo. También congelo hierbas picadas con un poco de agua en moldes de hielo, aunque las uso para cocinar y no para ensaladas, porque pierden firmeza al descongelarse. El tomate muy maduro funciona mejor en salsa; no intento devolverlo a su textura original.
Un cuidado importante Antes de guardar cualquier cosa, retiro las partes dañadas y seco bien las verduras. Congelar no arregla un alimento que ya está descompuesto ni reemplaza la higiene. Uso recipientes o bolsas rotuladas con la fecha y trato de consumirlos dentro de unas semanas, para que el congelador no se convierta en otro lugar donde se acumulan cosas.
La parte práctica Me resulta más útil tener tres recipientes: uno para verduras destinadas a caldo, otro para hierbas y otro para ingredientes que terminarán en salsa. Así no mezclo sabores sin querer. Cuando cocino quinua, lentejas o una sopa, reviso primero esos recipientes antes de cortar algo nuevo. Es un cambio pequeño, pero ayuda a comprar con un poco más de orden y a botar menos comida.
No todo residuo de cocina tiene que transformarse en una receta complicada. A veces basta con lavarlo, cortarlo, guardarlo y recordar que está ahí.